AURORA

Las obras que presenta Teresa Maluf, bajo el título enigmático de AURORA, plantean una vez más el dilema del espectador frente al arte no mimético: ¿Puro juego formal? ¿Significante despojado de significado? ¿Alegoría en términos de Walter Benjamin? Ante nuestros ojos, las pinturas, las acuarelas, las esculturas, se vinculan en montajes en los que el material y el color se combinan hábilmente entre sí para provocar en el ojo del receptor, una percepción que remita a la realidad, negándola, destruyéndola, fragmentándola.
Dice el mismo Benjamin que la obra alegórica es melancólica.

AURORA es intersección de planos, líneas y estructuras; es choque de colores, violentos, sorprendentes o armónicos, es construcción de ficciones geométricas, es en definitiva una metáfora de relaciones (¿humanas?) en cuyos intersticios se filtra la melancolía del sentido perdido, de la totalidad utópica, del consuelo imposible.
Aurora era el nombre de la madre de la artista. Estas obras que reúnen los últimos 5 años de la producción de Teresa Maluf son un homenaje a su memoria.
Antonia de la Torre
Marzo 2019


PRISMA

PRISMA Instalación

En PRISMA el cielo no contiene. Es contenido. El afuera está adentro. Lo inconmensurable se fragmenta. Lo infinito se quiebra, adquiere límites, se delimita en un espacio. Paradoja de la percepción en la que el caos de lo impredecible y de lo intangible, la infinitud de la atmósfera y de lo etéreo se materializan en una estructura que se inserta en un espacio de formas arquitectónicas. Como si por un intersticio de muros apareciera un jirón de cielo. Pero aquí el cielo es un constructo, es textura, bordes, límites… Con esta obra Teresa Maluf realiza un gesto civilizador inverso. En vez de marcar sobre un suelo virgen un eje, un axis mundis, un arriba y un abajo, un norte y un sur, un adelante y un atrás, la artista, en un gesto fundante, lleva a la tierra civilizada una vía de escape, una salida al infinito, una posibilidad de entender el caos, de asir lo inasible.
Antonia de la Torre Marzo 2016

PRISMA

Paralelas, perpendiculares y plano, la instalación de sitio especifico de Teresa Maluf me evoca constantemente a su obra pictórica, a la geometría sensible, a la búsqueda constante de un portal “geometría de lo personal”. Pareciera que lo orgánico y sensible amenaza constantemente en hender las limitaciones propias de la estructura, escapar y fusionarse con el cielo real, llevarse consigo sus formas, cuestionando la apropiación del espacio y la relación de este con la obra; ¿se contiene, se limita y se acota? O más bien ¿se propaga, se expande y se mimetiza? Prisma juega constantemente con ambas posibilidades, es el caos en el sosiego, la fuerza del simbolismo, el acto benévolo de presentarnos por un instante efímero, la sensación plena de evasión atreves de un portal.
Claudio Cassia, Abril 2016

Belleza y singularidad por Marcela López Sastre

La  obra es un proceso creativo donde cada pieza deviene de la anterior y se refleja en la siguiente, la materia se enriquece de manera sutil e invisible con  las capas de este proceso que se acumulan, concentrado su síntesis.

Minimalista en las formas, expresiva en la paleta: las construcciones geométricas de Teresa Maluf parten del análisis detenido  de los excesos y los vacíos, del positivo y el negativo de la forma. La simpleza contundente de sus perspectivas distorsionadas  va cimentando entre cruces y  paralelas los diversos planos de color que definen la materia concreta de la pintura instalada.

Las salas del Buen Pastor  no son neutras, su estilo se impone ante las obras y es por ello que TM ha decidido que éstas dialoguen con la impronta del lugar.

La muestra es una gran instalación que pregunta, recorre y cuestiona el espacio; su abordaje de la geometría deviene de esta investigación respecto a las múltiples combinaciones posibles entre líneas, vértices y planos de colores vibrantes,  que develan la singularidad como algo aún posible. La belleza de estas combinaciones: las elegidas, las únicas, las particulares… se impone ante la geometría de la arquitectura.

Las pinturas objeto son parte de un complejo proceso que atraviesa el dibujo, el diseño, el registro y la digitalización de un boceto que luego se construye con un corte preciso sobre la madera; el uso de diversos lenguajes para la concreción de estas formas no es evidente, pero su  complejidad, sutil e invisible, logra que desde la síntesis de los elementos se abarquen todos los conceptos.

Una línea se despliega entre las gruesas columnas de concreto; la pintura de Maluf se despliega como una gran  cinta que aparece y se esconde rodeando el cemento estructural: las figuras pintadas, casi bocetos de las instaladas aquí se despliegan horizontalmente cubriendo el largo del espacio y reflejando la necesidad de hacer del  lugar una herramienta, otra capa del proceso, otra sutil sumatoria de factores que Maluf con precisión simplifica y minimaliza, resaltando su particularidad.
 

Marcela López Sastre
Curadora
2015
Muestra: “De los excesos y los vacíos”
Galería de arte de El Buen Pastor – Planta Baja 
abril de 2015

La obra de Teresa Maluf por Dante Montich

El pensamiento sensible hace de la obra de Teresa Maluf un espacio de especulación formal. Con fuerte impronta de lo gráfico, se quiebra la idea romántica del artista y su obra se vuelve representación de sí misma.
Su serie “Vigilias” es pictórica,  pero en ella el color, el gesto, las texturas, la dinámica misma de sus composiciones son cuidadosamente pensadas; no intervienen ni el cuerpo ni las arbitrariedades del inconsciente.

Es una obra pictórica que significa lo “pictórico”, que lo objeta y lo continúa como concepto y como juego. Se sale así del “cuadro”, pintando  otro que lo cuestiona.

En diálogo con la artista, la noción de energía,  supuso  sentir la imagen como una forma  que parece  desplazarse, liberarse  bajo sus propias leyes,  lejos está de aquella  desgastada  liberación física a través del gesto, más bien responde a un tipo  energía mediada por el intelecto.
Desde lo curatorial pensé la posibilidad de esa acción y en como desplazarla desde la obra  al espacio expositivo, una forma de expandir los límites de la pintura;  la intervención del muro admite un buen punto de partida para visualizar el resto de la sala  como un juego de correspondencias  y relaciones, aspectos que determinan  la autonomía de su obra, imagine por momentos que allí se establecería la duda del simulacro, de lo sentido, de lo provocado, de lo percibido, de lo pintado… de una idea que se manifiesta en la superficie, pero con la agudeza  suficiente para  vivenciar  la experiencia de  una –fuerza-

Dante Montich
Curador 
Serie Vigilias y Nuevas Vigilias

“Queimada” por Daniel Pérez

Obra: “Queimada”

El singular espíritu oculto de la pintura se dispersa en un sinfín de caminos y tonalidades, ligados a las múltiples vertientes que matizan su historia,, constantemente reinventada a través de un incesante vaivén de equilibrios intelectuales y arranques intuitivos, formulas cerradas y aventuras nihilistas fervores expresivos y rigores conceptistas que reconocen, como única ley, el capricho de cada creador.

En este caso, el interés por las superficies y el riguroso contraste de orden y azar que estructura el planteo de “Queimada” no es ajeno a la profesión de arquitecta de Teresa Maluf. Con su música peculiar, signada por la oposición de asépticos planos rectangulares y la trama accidental del plano del fondo que los contiene, elabora un discurso cuya genealogía nos remite a la perpetua tensión entre determinismo y azar, planificación y accidente, orden y caos.

Los pilares constitutivos de la realidad aparecen en la obra de Maluf con su cuota de cotidiana incertidumbre, sus límites y sus manifiestas imposibilidades, pero subordinados al espíritu de orden y organización que pugna por integrar a los opuestos. L estrategia consiste en ubicar tres límpidos y netos planos de color sobre la azarosa textura del fondo, indicativos del principio de racionalidad, que interrumpe como la estructura última y primordial, oculta detrás de todo orden humano.

Daniel Pérez
“El arte argentino del Bicentenario” 
Año 2009